Cada 19 y 20 de diciembre se conmemora otro aniversario de la rebelión popular y masacre de 2001, en las que 39 personas fueron asesinadas y cientos resultaron heridas.
Como cada año, familiares de las víctimas realizaron un acto acompañados de gremios y organizaciones diversas. En las puertas de Tribunales Provinciales se ratificó la exigencia de justicia y de una reparación indemnizatoria para familiares de las víctimas y personas heridas.
La resistencia, la lucha y la memoria tienen nombres propios en cada diciembre santafesino:
Graciela Machado
Rubén Pereyra
Walter Campos
Ricardo Villalba
Juan Delgado
Graciela Acosta
Claudio ‘Pocho’ Lepratti
Durante el gobierno de Carlos Reutemann en Santa Fe, durante aquel 2001, se perpetraron la mayor cantidad de asesinatos con balas policiales. La mayoría de los responsables materiales no fueron condenados y, los políticos, en algunos casos ni siquiera tuvieron que presentar un escrito de defensa en la Justicia.

“Cada año vamos a seguir acá hasta que los familiares tengan la reparación histórica que merecen, porque a las a los a les víctimas las mataron las balas de la policía de Santa Fe. Acá y en todo el país, la represión fue sistemática y fue mandada desde arriba para abajo. Muchos de los padres de los chicos hoy no pueden estar, porque la mayoría tiene problemas de salud o fallecieron, como sus hermanos, su sus tíos, sus sobrinos. Seguimos exigiendo justicia y, sobre todo, que nos escuchen. Hoy miraba la tele y sólo recuerda del 2001 el presidente que se escapaba en un helicóptero, y nadie recuerda a las 39 víctimas que hubo en toda la Argentina”, dijo María Martínez, viuda de Rubén Pereyra y madre de su hija, por entonces casi una bebé.


Durante el acto hubo un claro recuerdo a todos los familiares que fallecieron. Entre ellos, Celeste Lepratti, hermana de Pocho, compañera feminista y docente, también concejala, que supo encabezar hasta su muerte en diciembre de 2023 cada acción por justicia para las y los asesinados de 2001, abrazando también diversas luchas contra la impunidad en todas las latitudes.
“Parece que la memoria no anda sola, es amiga de la resistencia y juntas acompañan a los pueblos que luchan por un destino digno”, solía repetir necesaria, inteligente, sensible y tan hermosa Cele.






